Punto a punto, sin prisa
El plasma no se «pasa» por la piel: se aplica punto a punto. Irma va marcando la zona milímetro a milímetro mientras la paciente charla con ella, despierta y cómoda gracias a la anestesia tópica.
Un caso completo, de principio a fin: la sesión en camilla, los días de costra que casi nadie te enseña y la piel nueva al final. Sin filtros y sin saltarse la parte incómoda.
El plasma no se «pasa» por la piel: se aplica punto a punto. Irma va marcando la zona milímetro a milímetro mientras la paciente charla con ella, despierta y cómoda gracias a la anestesia tópica.
La arruga del entrecejo es de las que más envejecen la expresión. Aquí se trabaja con puntos muy juntos para tensar la piel justo donde se pliega.
La zona más delicada del rostro y la que más cambia la mirada. Se trabaja con el ojo cerrado y con una precisión que no admite atajos: es el mismo principio del lifting de párpados sin cirugía.
Al terminar la frente se ve el patrón completo: líneas de puntos siguiendo cada arruga. Ese dibujo es exactamente lo que después se convertirá en costra y caerá solo.
Toda la sesión la realiza Irma, en su centro de Gràcia. Ni auxiliares ni manos rotativas: la misma persona que te diagnostica es la que te trata.
Esto es una recuperación normal de plasma: las costras se forman sobre cada punto y se caen solas. No se tocan, no se arrancan y se protegen del sol. Es incómodo de mirar y es exactamente lo que hay que esperar.

Ella misma se graba durante la cicatrización. Ese es el nivel de confianza que buscamos: pacientes que enseñan el proceso entero, no solo la foto bonita del final.
Caídas las costras aparece piel nueva, rosada al principio, que va recuperando su tono. La frente y el contorno de ojos quedan visiblemente más lisos y la mirada, más abierta.

El plasma no es un tratamiento «de un rato»: pide unos días de paciencia y cuidados. A cambio, tensa de verdad y sin quirófano. Si tu vida no admite costras esta semana, te lo diremos en la consulta y buscaremos otra opción.
Fotos y vídeos reales de consulta, cedidos por sus protagonistas. Cada piel responde de forma distinta: los tiempos de cicatrización, el número de sesiones y el resultado se valoran siempre en tu valoración gratuita, y no pueden garantizarse ni extrapolarse de un caso a otro. Ninguna lesión de piel se trata sin que la haya visto antes un médico.
Una mancha marcada en el lateral de la nariz y un pequeño papiloma junto al lagrimal, ya valorados por un médico. Sin bisturí y sin puntos: así fue el proceso completo, foto a foto.
La mano es una zona que se ve todo el día y que no perdona una cicatriz. Este es el proceso entero, grabado en 4K: la lesión antes de tocarla, la sesión punto a punto y la costra que hace el resto del trabajo.
Una verruga en el empeine, de las que molestan con el zapato. Aquí está el antes con la piel limpia, la sesión completa y cómo queda la zona al terminar. Es un caso con imágenes explícitas: las hemos dejado veladas.
Varios papilomas y una verruga más grande en cuello y hombro, en un paciente hombre. Es el único caso narrado por la propia Irma mientras trabaja, de la anestesia al resultado del mismo día.
Diagnóstico facial gratis, sin compromiso, en Carrer Gran de Gràcia, 254, Gràcia.